Mentiritas

 


Las Bauzá podían modificar la realidad a veces. Mi tía Coca, por ejemplo, cuyo nombre era Deodila, cuando jovencita “pasó a llamarse” Alicia.  Niria, tampoco gustaba de su propio nombre, y cuando conoció a Luis, le dijo que se llamaba Nora; además le dijo que era maestra. Luis la llamaba siempre Nora, y adoptando la mentira como realidad, siempre decía que su señora era maestra. Las hermanas, eran sabedoras de esas falacias, pero no cómplices, y continuaban llamándolas Coca y Niria, mientras los esposos les decían Alicia y Nora.  

Cuando niña, me parecía raro eso, y sentía que mi mamá, mi hermano y yo, mientras estábamos en esa reunión familiar, permanecíamos parcialmente en otra dimensión, o éramos meros espectadores y no participantes,  ya que en casa no corría eso de las mentiras por inofensivas que fueran. 

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