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Mostrando entradas de julio, 2021

Mentiritas

  Las Bauzá podían modificar la realidad a veces. Mi tía Coca, por ejemplo, cuyo nombre era Deodila, cuando jovencita “pasó a llamarse” Alicia.  Niria, tampoco gustaba de su propio nombre, y cuando conoció a Luis, le dijo que se llamaba Nora; además le dijo que era maestra. Luis la llamaba siempre Nora, y adoptando la mentira como realidad, siempre decía que su señora era maestra. Las hermanas, eran sabedoras de esas falacias, pero no cómplices, y continuaban llamándolas Coca y Niria, mientras los esposos les decían Alicia y Nora.   Cuando niña, me parecía raro eso, y sentía que mi mamá, mi hermano y yo, mientras estábamos en esa reunión familiar, permanecíamos parcialmente en otra dimensión, o éramos meros espectadores y no participantes,  ya que en casa no corría eso de las mentiras por inofensivas que fueran. 

Risas en la calle Azara

  “Contenta salió Violeta a comprar un poco’e pizza volvió contenta, a las risas y sin nada en la maleta” Ésta muestra poética cuyo autor fue Macho, fue creada  en un acto de inspiración una vez que enviaran a Violeta a comprar pizza y demorando mucho, cuando volvió no traía la pizza por alguna razón que no viene al caso, (se le habría perdido la plata, estaría cerrado el boliche, no sé). Vivía ese gentío en la calle Azara, pero había gente más necesitada que ellos, de modo que se les agregaba a veces  alguna persona, algún muchacho sin hogar, también estudiante probablemente, y amigo de Macho.  He oído conversaciones sobre esa o esas personas, entre la Mama y sus hermanas, cuando alguna traía noticias. Se hablaba de ellos con afecto. Y siempre se hablaba de esas etapas de vida con alegría y nostalgia.  Las que generalmente traían noticias, eran Niria o Lía. Niria, desde antes de casarse con Luis,  vivió apostada en la Peletería de la calle Bacacay, de la C...
  Cuando yo era niña, mi mamá nos llevaba a la casa de mis abuelos, en la calle Lindoro Forteza, donde se reunían las hermanas,  cada una con sus hijos. Algunos tíos también participaban, pero otros iban a lugares que les gustaban, por ejemplo el Tío Lava iba al Hipódromo, el tío Macho iba a la canchita porque era maestro o algo así de un club de fútbol infantil. Mi papá no iba. Se quedaría leyendo en la cama. Pues bien, de modo que allí se reunían además de algunas tías solteras, la Tia Coca, con su hijo Luis Ernesto porque Josecito aún no había nacido, la Tía Lía con José Pedro y Cristina, La tía Niria con Hugo y Nora, mi mamá con mi hermano Miguel y yo. Los días en que no llovía, jugábamos en el fondo de la casa. Había un árbol con una soga y una rueda de auto, algunas piedritas, y espacio. Alguno se hamacaba, los demás jugábamos a tirarnos piedras, o inventábamos algo. Pero a veces llovía y eso era un problema, porque las madres no nos aguantaban a todos juntos. Entonces e...

Las bellas Bauzá

Veo las fotos de las hermanas Bauzá en su juventud. (Algunas de estas fotos, las veo por primera vez,; las ha agregado Cristina al Grupo de Facebook recientemente) Las miro bien, las agrando, son fotos antiguas, en blanco y negro, pero nítidas, profesionales. Miro a las Bauzá con atención y veo que eran bellas mujeres, de facciones delicadas, brillantes y abundantes cabelleras renegridas. Por alguna razón, Mimo se consideraría fea. Mamá contaba que una vez, cuando se probaba su vestido de novia, se vió en el espejo y exclamó “pero qué china fiera que soy”.  Cuando se instalaron   en Montevideo, en la vivienda de la calle Azara, la abuela Modesta plantó hortensias con el objetivo de que sus hijas quedaran solteronas.  Atención : esa cábala no dió resultado.

Migrantes

“La Mama” se crió en el campo; su llegada a Montevideo se produjo cuando tenía 16 años. Según ella me contaba, le habían dado una especie de beca a su hermano Macho para estudiar en Montevideo y se vino la familia entera. (A la sazón, Macho tendría 13 o 14 años). En ese éxodo de la familia Bauzá que estaba compuesta por los padres y 9 hijos, hubo un intervalo, ya que una de las mellizas contrajo escarlatina, y se quedaron unos meses en el Paso de la Cruz, creo que en casa de la tía Deodila , hermana de la abuela Modesta, que allí vivía. Cuando llegaron a Montevideo se instalaron en una vivienda en la calle Azara. El abuelo que antes trabajaba en el campo, trabajó como guarda de tranvías. No sé si trabajaría la abuela Modesta   que cuando vivían afuera   hacía camisas que se vendían en el pueblo.  Pero ahora en la ciudad, entraban otros salarios al hogar, ya que una vez llegados a Montevideo, los más grandes fueron al liceo nocturno y a trabajar. Ese fue el caso de “la Mam...