Risas en la calle Azara
“Contenta salió Violeta
a comprar un poco’e pizza
volvió contenta, a las risas
y sin nada en la maleta”
Ésta muestra poética cuyo autor fue Macho, fue creada en un acto de inspiración una vez que enviaran a Violeta a comprar pizza y demorando mucho, cuando volvió no traía la pizza por alguna razón que no viene al caso, (se le habría perdido la plata, estaría cerrado el boliche, no sé).
Vivía ese gentío en la calle Azara, pero había gente más necesitada que ellos, de modo que se les agregaba a veces alguna persona, algún muchacho sin hogar, también estudiante probablemente, y amigo de Macho. He oído conversaciones sobre esa o esas personas, entre la Mama y sus hermanas, cuando alguna traía noticias. Se hablaba de ellos con afecto. Y siempre se hablaba de esas etapas de vida con alegría y nostalgia.
Las que generalmente traían noticias, eran Niria o Lía. Niria, desde antes de casarse con Luis, vivió apostada en la Peletería de la calle Bacacay, de la Ciudad Vieja, y cuando alguien andaba cerca, llegaba a saludar y se producían intercambios. Lía, merced a su tarea como funcionaria de Rayos x de los carnés de salud veía con regularidad bianual a todo conocido que trabajara y o estudiara en Montevideo.
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