Migrantes
“La Mama” se crió en el campo; su llegada a Montevideo se produjo cuando tenía 16 años. Según ella me contaba, le habían dado una especie de beca a su hermano Macho para estudiar en Montevideo y se vino la familia entera. (A la sazón, Macho tendría 13 o 14 años). En ese éxodo de la familia Bauzá que estaba compuesta por los padres y 9 hijos, hubo un intervalo, ya que una de las mellizas contrajo escarlatina, y se quedaron unos meses en el Paso de la Cruz, creo que en casa de la tía Deodila, hermana de la abuela Modesta, que allí vivía. Cuando llegaron a Montevideo se instalaron en una vivienda en la calle Azara. El abuelo que antes trabajaba en el campo, trabajó como guarda de tranvías. No sé si trabajaría la abuela Modesta que cuando vivían afuera hacía camisas que se vendían en el pueblo. Pero ahora en la ciudad, entraban otros salarios al hogar, ya que una vez llegados a Montevideo, los más grandes fueron al liceo nocturno y a trabajar. Ese fue el caso de “la Mama·, que durante sus estudios trabajó en una tintorería de la Ciudad Vieja, como planchadora. Ella contaba que a veces no le alcanzaba la plata para ir en tranvía todo el mes y los últimos días iba y volvía caminando hasta el trabajo.
Ella les llevaba 10 años a las mellizas, de modo que éstas habrán comenzado la escuela ya en Montevideo. Y Violeta, Coca y Mimo por consiguiente, ya que eran aún de menor edad. Ernesto nació en Montevideo.
Entre la Mama que era la hermana mayor y las mellizas, estaban Macho (su nombre era Lorenzo), María Julia y Beto (Luis Alberto).
Algunos aportes que recuerdo, según mi madre tenían una estancia en Young (perteneciente a los Silva, ) uno de los hermanos de la abuela Modesta la timbió (ruleta segun José Maria, y taba tenía entendido yo) lo que motivó su ida al Paso de la Cruz, no sabía de la escarlatina de Niria, si que tuvo difteria en el Paso y que tenían separadas a las mellizas para que mi madre no se contagiara, pero ella se escabullía y se escondía abajo de la cama para acompañarla. Mi madre también hizo el liceo nocturno trabajando en Tiendas Montevideo y después en una joyería. De la tiendas Montevideo tengo varios cuentos de sus vivencias con su amiga Aida
ResponderEliminarRecuerdo también la casa de la abuela Modesta, que tenía el baño separado en el fondo y nos limpiabamos con papel de diario, y en una pieza del fondo habían unos futbolitos (hechos por Mateo y un cuñado creo) que nosotros nos trepábamos mientras nuestras madres jugaban a las cartas (yo tendría 4 años Nora como un año y medio) nos empujaban y otros nos tendían la mano para subir arriba, pues los futbolitos estaban puestos uno arriba del otro. Otra cosa era cuando venía Macho con esa gran vocación y en dos minutos nos organizaba y quedabamos todos mudos escuchando o sus cuentos o jugando a algún juego, o escuchando Pedro y el Lobo, como me gustaba eso