Pan casero
Un día ocurrió algo diferente. Varias de las Bauzá, se reunieron en casa, en la calle Ramos. Hicieron entre todas, mucho pan casero. Mi hermano, mis primos y yo, éramos niños, pero no había bebés. ¿Cuál sería la razón de esa reunión de mujeres, un día de semana? No lo supe nunca. Tal vez, era para que las que supieran hacer pan casero, les enseñaran a las demás. O, puede que después de fallecer la abuela Modesta, para no ir siempre a la casa de Lindoro Forteza, mi mamá organizara esa junta de mujeres. Lo cierto es que no se repitió con frecuencia.
Recuerdo que había panes crudos tapados con frazaditas moras por todas las superficies horizontales de la casa. Mesas, mesitas, y aparadores lucían mantitas que cubrían extrañas formas irregulares.
En eso pasaron la tarde entera, y después de hornear iban saliendo los panes, algunos grandes y otros individuales. Comimos algunos y después todas se llevaron panes para sus casas.
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