Programa de voluntariado

Para recibirse de Partera, había que hacer unos cuantos partos como “partera” oficial, supongo que bajo la supervisión de alguien más experto, un profesor, que generalmente eran ginecólogos. Pero tal vez estos expertos supervisaban medio de lejos, porque siempre escuché a la Mama contar que había hecho los partos para Irma, una amiga suya y compañera de carrera. Es decir, además de los que le tocaron a ella, atendía los que le tocaban a Irma. Así, Irma se recibió sin haber atendido un sólo parto, y continuó trabajando como administrativa en la Aduana toda su vida. Había estudiado obstetricia por mandato de sus padres, pero no le gustaba y nunca ejerció. Para hacer las prácticas, a la Mama le había tocado ir al Hospital Militar, y continuó vinculada a él. Solía decir que había sido partera honoraria o voluntaria allí. No cobraba al hospital por su trabajo, pero tenía otras recompensas, como el respeto y aprecio de personas, que a su vez, le valían recomendaciones y pacientes que le llegaban. También mi padre hacía algún trabajo voluntario, como ser impartir clases de ajedrez a los presos de la Cárcel de Punta Carretas. Y siempre, siempre, asocio a sus voces orgullosas aquellas menciones a sus trabajos voluntarios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

3 cumpleaños y un funeral

La autorreferencia me ha vencido

Migrantes